La
obligatoriedad de la Educación Secundaria hace cuestionables sus métodos y
renovables sus estrategias. Es por eso que somos a veces víctimas y otras
partícipes de planes de estudio que intentan adaptarse a los nuevos requisitos
que la sociedad exige. Para empezar a plantearnos temas educativos quizás sea
necesario aclarar qué es la educación y cuáles son sus fines. La finalidad
última de la escolarización debería ser desarrollar las aptitudes del individuo
y enfocar sus estudios hacia su vocación.
Veamos
y comparemos los métodos de la enseñanza tradicional con las novedosas estrategias de la enseñanza
activa. Entre los argumentos a favor encontramos:
1. La enseñanza transmisiva abarca un
amplísimo abanico de saberes. Si bien es cierto que esto resultaba útil y culto
en la época del Renacimiento, cuando los conocimientos del mundo y del hombre
eran limitados, queda hoy un poco obsoleto. Por esto la enseñanza activa
prefiere enseñar al alumno donde puede encontrar toda esa información que ya no
necesita almacenar como si fuera una enciclopedia andante.
- 2. El estudio contextualizado sirve al
estudiante para discernir cuáles aptitudes le son más útiles para resolver
determinados problemas, es decir, lo capacita.
- 3. La utilidad de lo aprendido queda
reflejada en cada proyecto.
- 4. La individualización de la enseñanza
permite sacar mayor motivación y mejores resultados, tal y como prueban varias
prácticas estadounidenses, véase el método Spectrum o la Key School.
Aunque
lo cierto es que también encontramos algunos inconvenientes:
- 1. El tema de la evaluación cuantitativa se
complica, téngase en cuenta que las estrategias de evaluación deberán adaptarse
a cada proyecto y el occidentalismo no está acostumbrado a evaluaciones menos
objetivas de lo normal.
- 2. “Los obstáculos reales para la educación
centrada en el individuo no son limitaciones de tipo financiero o de
conocimiento: se trata más bien de una cuestión de voluntad” (GARDNER, 1995) . El éxito depende de cuatro factores:
conseguir una buena evaluación neutra, adaptar los currículum a la actualidad,
educar al profesorado y contar con la participación de la comunidad. Quizás sea
la estructura burocrática la que frene el cambio.
Analizamos
unas propuestas que aún se encuentran en pañales y les queda un largo y posible
camino por recorrer hasta su institucionalización.
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