lunes, 21 de abril de 2014

la memorización vs. el individuo

La obligatoriedad de la Educación Secundaria hace cuestionables sus métodos y renovables sus estrategias. Es por eso que somos a veces víctimas y otras partícipes de planes de estudio que intentan adaptarse a los nuevos requisitos que la sociedad exige. Para empezar a plantearnos temas educativos quizás sea necesario aclarar qué es la educación y cuáles son sus fines. La finalidad última de la escolarización debería ser desarrollar las aptitudes del individuo y enfocar sus estudios hacia su vocación.
Veamos y comparemos los métodos de la enseñanza tradicional  con las novedosas estrategias de la enseñanza activa. Entre los argumentos a favor encontramos:
        1.  La enseñanza transmisiva abarca un amplísimo abanico de saberes. Si bien es cierto que esto resultaba útil y culto en la época del Renacimiento, cuando los conocimientos del mundo y del hombre eran limitados, queda hoy un poco obsoleto. Por esto la enseñanza activa prefiere enseñar al alumno donde puede encontrar toda esa información que ya no necesita almacenar como si fuera una enciclopedia andante.
-            2. El estudio contextualizado sirve al estudiante para discernir cuáles aptitudes le son más útiles para resolver determinados problemas, es decir, lo capacita.
-           3. La utilidad de lo aprendido queda reflejada en cada proyecto.
-     4. La individualización de la enseñanza permite sacar mayor motivación y mejores resultados, tal y como prueban varias prácticas estadounidenses, véase el método Spectrum o la Key School.
Aunque lo cierto es que también encontramos algunos inconvenientes:
-       1. El tema de la evaluación cuantitativa se complica, téngase en cuenta que las estrategias de evaluación deberán adaptarse a cada proyecto y el occidentalismo no está acostumbrado a evaluaciones menos objetivas de lo normal.
-          2. “Los obstáculos reales para la educación centrada en el individuo no son limitaciones de tipo financiero o de conocimiento: se trata más bien de una cuestión de voluntad” (GARDNER, 1995) . El éxito depende de cuatro factores: conseguir una buena evaluación neutra, adaptar los currículum a la actualidad, educar al profesorado y contar con la participación de la comunidad. Quizás sea la estructura burocrática la que frene el cambio.

Analizamos unas propuestas que aún se encuentran en pañales y les queda un largo y posible camino por recorrer hasta su institucionalización.

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